Cubierta de la novela La receta que nadie escribió, de David Maroto Avilés.

Novedad · Novela independiente · Preventa

La receta que nadie escribió

Una historia sobre lo que nos cuida, incluso sin saberlo.

A veces, cuatro palabras bastan para abrir una puerta que llevaba años cerrada: pan, leche, azúcar y canela. Tomás descubre que también puede dejarse cuidar y mirar de otra manera su propia historia.

Preventa disponible. Lanzamiento previsto: 25 de noviembre de 2026.

Descubrir el libro

¿Por qué existe Universo Canela?

Porque algunas historias merecen ser contadas despacio.

Porque la memoria también necesita un hogar.

Porque los libros pueden seguir abrazándonos cuando todo parece haberse roto.

Universo Canela es un refugio para quienes aún creen en las palabras, en los recuerdos y en la belleza de las cosas sencillas.

Ilustración en acuarela de un niño en la cama escuchando una radio durante la noche.

Una historia que también se escucha

La radio, un hilo al mundo. Pulsa reproducir cuando quieras escuchar el audio de bienvenida a Universo Canela.

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martes, 27 de enero de 2026

GRACIAS

Mundo Canela nació cuando el mundo se detuvo.
En plena pandemia escribí El niño que huele a canela sin pensar en una saga, sin pensar siquiera en publicar. Lo escribí porque lo necesitaba. Porque había cosas que dolían y escribir era una forma de sanar.

Ese primer libro fue un refugio.
Y, sin esperarlo, también lo fue para otros.

Gracias a los lectores, a sus mensajes, a sus propias historias reflejadas en la mía, Mundo Canela empezó a crecer. Lo que era un solo libro se convirtió en un universo, en una saga editorial donde cada historia explora una emoción distinta: la infancia, la memoria, las cicatrices, los aromas que nos guían y los recuerdos que no se van.

Cada libro nace del mismo lugar: lo humano, lo frágil, lo que permanece.
Mundo Canela no es solo una colección de libros.
Es un lugar al que vuelvo.
Y al que vosotros  me enseñasteis  que no volvía solo.


EL NIÑO QUE HUELE A CANELA

 Hoy me he despertado con esa sensación que aparece cuando una historia empieza a moverse sola, como si respirara por su cuenta. El niño que huele a canela lleva días susurrándome al oído, recordándome que ya no es solo mío, que pronto será de quienes lo lean, lo abracen y lo hagan suyo.

Mientras preparo café, pienso en él. En ese niño que camina conmigo desde hace años, que me enseñó a mirar la infancia sin filtros, sin adornos, sin miedo. A veces me pregunto si fui yo quien lo escribió o si fue él quien me escribió a mí. Porque cada vez que vuelvo a sus páginas, descubro algo que no sabía que estaba ahí: una herida que ya no duele igual, un aroma que me devuelve a la cocina de mi abuela, una frase que me sostiene cuando el día pesa.

Hoy siento que este libro está a punto de abrir una puerta. Y yo, que siempre he sido de caminar despacio, me sorprendo deseando que llegue el momento en que otros lo lean, lo huelan, lo vivan. Porque este niño no viene a explicar nada; viene a acompañar. A recordarnos que la memoria también puede ser un refugio.

Quizá por eso escribo este blog: para dejar constancia de este instante. De este pequeño temblor que anuncia que algo hermoso está por suceder.

 El niño que huele a canela

Hay libros que se leen.

Y hay libros que se respiran.

El niño que huele a canela es una historia íntima, sensorial y luminosa sobre la memoria, la infancia y las cicatrices que aprendemos a amar.

Muy pronto llegará a tus manos.

Y cuando lo haga, su aroma se quedará contigo.

domingo, 25 de enero de 2026

MUNDO CANELA

 



No empecé a escribir pensando en una colección.
Empecé a escribir para no romperme.

Al principio solo había recuerdos sueltos.
Olores.
Cocinas pequeñas.
Radios encendidas.
Canciones que sonaban mientras la vida pasaba sin pedir permiso.

Escribí para entender de dónde venía.
Para poner orden en una infancia que no siempre fue sencilla.
Para darle nombre a cosas que durante años no lo tuvieron.

Con el tiempo, me di cuenta de algo:
no estaba escribiendo solo mi historia.
Estaba escribiendo una forma de mirar.

Una forma de contar lo que casi nunca se cuenta.
Las vidas discretas.
Los amores silenciosos.
Las heridas que no hacen ruido, pero pesan.

Mundo Canela nace ahí.
En esa necesidad de transformar lo cotidiano en memoria.
De convertir la cocina en refugio.
De hacer de la música un lugar al que volver.
De darle dignidad a todo lo que durante años fue pequeño, invisible o callado.

Cada libro de esta colección es una habitación de la misma casa.
En todas huele a algo conocido.
En todas suena una canción.
En todas hay una historia que alguien creyó que no merecía ser contada.

Aquí no hay héroes perfectos.
Hay personas que hicieron lo que pudieron.
Que amaron como supieron.
Que sobrevivieron cuando amar, ser o decir era más difícil.

No escribo para explicar el pasado.
Escribo para acompañarlo.
Para mirarlo sin miedo.
Para decirle: te veo, aunque llegues tarde.

Si estás leyendo esto, entras en un lugar donde no se grita.
Se escucha.
Donde no se juzga.
Se recuerda.

Mundo Canela no es una colección para correr.
Es una colección para quedarse un rato.
Para leer despacio.
Para reconocer algo propio en la historia de otro.


Esto es una invitación.

A sentarte.
A escuchar.
A recordar.

Porque, al final,
todas las vidas que pasan por aquí
tienen algo en común:

sobrevivieron.

✨ Soy El niño que huele a canela y quiero contarte mi historia



Desde pequeño me dicen que dejo un aroma a canela allá por donde paso. Yo no sé si es magia, destino o simple casualidad, pero lo cierto es que ese olor ha marcado mi vida… y ahora quiero compartirla contigo.

En mi libro te abro la puerta a mis recuerdos, mis descubrimientos y esas pequeñas aventuras que, aunque parezcan sencillas, han cambiado mi manera de mirar el mundo. Cada página es un pedacito de mi historia, escrita con la misma calidez con la que la canela perfuma una habitación.

Y si después de leerme te quedas con ganas de más, en mi blog sigo contando lo que vivo, lo que pienso y lo que sueño. Allí encontrarás reflexiones, relatos nuevos y ese universo íntimo que sigue creciendo conmigo día a día.

🌟 ¿Por qué acompañarme?

• Porque quiero que descubras la belleza que se esconde en lo cotidiano.

• Porque mis palabras buscan despertar tu curiosidad y tu ternura.

• Porque cada texto —del libro o del blog— lleva un poquito de ese aroma que me hace único.

📚 Mi libro es para leer despacio.

🌐 Mi blog es para volver siempre.

Si te apetece, te invito a entrar en mi mundo.

Prometo que huele a canela.

viernes, 23 de enero de 2026

Carpanta y el hambre de historias



Carpanta.
Solo decir su nombre ya me lleva a otra época. A esos años en los que el hambre no siempre era solo de comida. También era de cariño, de futuro, de un sitio donde quedarse un rato sin que doliera.

Carpanta no era solo un personaje de cómic. Era casi un espejo. Ese hombre siempre con hambre, siempre buscando algo que llevarse a la boca, siempre sobreviviendo como podía. Yo, de niño, no entendía del todo la metáfora. Pero algo dentro de mí la reconocía.

Leía esos tebeos como quien mira por una rendija.
Me reía, sí. Pero también aprendía sin saberlo. Aprendía que el humor puede ser una forma de aguantar. Que reírse de la miseria es, a veces, la única manera de no dejar que te hunda.

Recuerdo el papel gastado, las esquinas dobladas, el olor a feria, a mercadillo, a manos que ya habían pasado por esas páginas antes que yo. Historias usadas. Como muchas de las cosas que me tocaron vivir. Pero vivas.

Hoy entiendo que Carpanta me enseñó algo importante:
que se puede tener hambre y, aun así, seguir de pie. Que se puede estar roto y seguir caminando. Que incluso desde la carencia se puede construir un relato propio.

Quizá por eso, años después, nació El Niño Canela.
Porque yo también tuve hambre. No solo de pan. Hambre de palabras, de hogar, de alguien que dijera: aquí puedes quedarte un rato.

Y ahora, cuando escribo, siento que sigo leyendo aquellos tebeos.
Solo que ya no soy solo lector. Ahora también soy el que cuenta la historia.


📚 Si conectas con esta memoria:
El niño que huele a canela es también la historia de ese hambre invisible. De cómo se transforma en identidad, en cocina, en palabras. En una manera digna de seguir adelante.

—
El Chico Canela · DMA / Mundo Canela

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