Cubierta de la novela La receta que nadie escribió, de David Maroto Avilés.

Novedad · Novela independiente · Preventa

La receta que nadie escribió

Una historia sobre lo que nos cuida, incluso sin saberlo.

A veces, cuatro palabras bastan para abrir una puerta que llevaba años cerrada: pan, leche, azúcar y canela. Tomás descubre que también puede dejarse cuidar y mirar de otra manera su propia historia.

Preventa disponible. Lanzamiento previsto: 25 de noviembre de 2026.

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Porque los libros pueden seguir abrazándonos cuando todo parece haberse roto.

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lunes, 25 de agosto de 2025

La música que acompaña las cicatrices



Hay días en los que el silencio pesa demasiado y la vida pide una banda sonora. Hoy, de fondo, suenan Los Secretos. Cada acorde se convierte en un puente entre lo que fui y lo que sigo siendo. No necesito cerrar los ojos para viajar; la música se encarga de recordarme quién era aquel niño que olía a canela y qué caminos recorrió para llegar hasta aquí.

No siempre fueron caminos fáciles. Hubo muros altos, pasillos largos en centros donde la rutina imponía sus reglas, y también hubo la ternura de un amigo que reía a mi lado, o la complicidad de quienes me enseñaron a resistir. La música estaba allí, como un refugio invisible, capaz de transformar el dolor en memoria y la soledad en compañía.

Con los años aprendí que todos guardamos un lado oculto, como la cara de la luna que nunca vemos. El mío se esconde en esas canciones que me devuelven la infancia y me recuerdan que, incluso en medio de la herida, había belleza. Y esa belleza es la que hoy comparto, porque escribir es otra forma de cantar, otra manera de darle voz a lo que callamos demasiado tiempo.

El Niño Canela sigue vivo en cada página escrita, en cada ilustración que nace, en cada presentación que se prepara. Lo que un día fue cicatriz, ahora es fuego lento que alimenta nuevas historias.

Hoy no traigo respuestas, solo un recordatorio: detenerse, escuchar una canción y dejar que la memoria haga su trabajo. Al fin y al cabo, somos lo que recordamos y lo que decidimos no olvidar.

Firmado discretamente: DMA


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En El Niño que huele a canela cada palabra cuenta.

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